Porque así como el diamante profundamente sepultado en el palpitante corazón de la

tierra, no puede jamás reflejar las luces terrenas, así también tu mente y tu alma, una vez ha penetrado en el Dhyân Mârga, no deben reflejar cosa alguna del ilusorio reino de Maya.

H.P. Blavatsky . La voz del silencio .

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